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SIDA: un tema de mujeres

diciembre 2, 2015 | by Redaccion Vertical
SIDA: un tema de mujeres
Opinion
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Por: Tania Lizbeth Cruz Jarquín

 

La pobreza extrema y la desigualdad en cuestión de género son la mayor arma de propagación del VIH. Cuando hablamos de estos desequilibrios sociales, ponemos sobre la mesa diversas circunstancias que proliferan las tasas de infección y reducen la capacidad de las mujeres y niñas para hacer frente a la epidemia, como por ejemplo la calidad de educación sexual, la escasa información acerca del virus y sobre todo, el acceso a la seguridad social que le permita afrontar y/o prevenir esta enfermedad.

 

Una persona infectada de VIH es una persona discriminada en la sociedad, cuyas posibilidades de conseguir un empleo y de entablar vínculos sociales por considerarse no gratos en la sociedad se ven ampliamente disminuidos a causa de esta enfermedad, y desafortunadamente hay pocas instituciones gubernamentales que hagan eficientemente su trabajo de prevención e inclusión de los enfermos de VIH a la sociedad. El mayor trabajo de concientización y de acción para combatir esta enfermedad se ha dado a través de organizaciones civiles organizadas por los mismos afectados, así como grandes organizaciones no gubernamentales que a pesar de tener todo el respaldo político y económico para accionar, posee limitaciones por la cantidad de voluntarios en el tema y también por que trabajan a partir de estándares, los cuales no son suficientes para atacar un problema tan grave en una sociedad tan heterogénea como la mexicana.

 

De acuerdo con un estudio de Censida, hasta el 2013 los estados con las mayores tasas de muerte por sida son Tabasco (10.6), Quintana Roo (9.0), Veracruz (8.6) y Baja California (8.1)., más allá del doble de la media nacional que es 4.2 defunciones por cada 100 mil habitantes, cuando la tasa promedio marcada por los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) ante la ONU es de 3.5. Casualmente, Quintana Roo, Veracruz y Baja California son estados con playas históricamente atractivas para el turismo sexual, en tanto Tabasco y también Veracruz poseen altos índices de rezago social, y algunos de ellos, son puentes de paso comerciales hacia otros países, donde mujeres y niñas son las principales afectadas de este problema social. 

 

México parece estar luchando con el enemigo público número 1 de salud a nivel mundial y va perdiendo batalla. Es necesario implementar programas y políticas públicas de inclusión que permitan a las instituciones especializadas operar en la prevención y en el tratamiento de esta enfermedad con los grupos más vulnerables, esto en sinergia con la sociedad civil organizada y al mismo tiempo promover el voluntariado para este campo de acción social. De igual manera es importante dar incentivos legales y financieros a la industria privada para la reinserción de los enfermos a la vida económica del país, un bien para ellos y para todos, ya que no olvidemos que esta epidemia representa un grave problema de salud pública.

 

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